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CONVERGE | Tecnología

5 formas en que superé mis distracciones tecnológicas (con más tecnología)

Cuando estaba escribiendo esto, recibí una notificación en mi teléfono porque me habían mencionado en Twitter. Cuando volví a ponerme a escribir, pensé en ver si mi editor había respondido mi email.

Con la avalancha de notificaciones de aplicaciones, emails a toda hora y  la simple idea de nuestros smartphones, concentrarnos con tantas pantallas no es tarea sencilla, ya sea por las interrupciones de otras aplicaciones o porque simplemente decidimos revisar Facebook mientras escribimos un email.

Una desintoxicación digital puede minimizar estas interrupciones. Sin embargo, como me dedico a escribir sobre tecnología, estaba convencido de que existía un medio tecnológico para controlar mi atención.

Por suerte, el asesor de productividad Craig Jarrow, que fundó el blog  Time Management Ninja, estuvo de acuerdo conmigo. "La tecnología puede ser un desperdicio de tiempo, pero también puede ser nuestra mejor herramienta para ahorrar tiempo", señala. Así fue como experimenté con la tecnología para recuperar mi concentración y eliminar las distracciones tecnológicas... con más tecnología:

1. Bloquear las notificaciones

El sonido de la notificación de un smartphone es suficiente para distraerme de la mayoría de las tareas (y no soy el único).  Según los investigadores, el simple hecho de oír una notificación distrae a las personas y reduce su desempeño casi tanto como si pararan para responder a la alerta.

Además, una persona promedio revisa su teléfono  alrededor de 60 veces al día. "Cuando interrumpimos nuestra tarea actual, se necesita [con un mayor poder mental] retomar la tarea, lo cual afecta la productividad y la concentración", afirma Lee Hadlington, un profesor titular de De Montfort University y autor de Cybercognition: Brain, Behaviour and the Digital World.

Sin embargo, al bloquear las notificaciones de todas las aplicaciones, comencé a revisar mi teléfono con mayor frecuencia, lo cual parece ser una consecuencia común. "Desactivar todas las notificaciones puede generar tantas autointerrupciones como tenerlas activadas", explica Hadlington. "Nuestros smartphones son nuestro conducto con la realidad del mundo. Si desactivas las alertas, es posible que te distraigas de igual modo al pensar en qué podría estar pasando".

"En lugar de hacer esto, reduce la cantidad de aplicaciones que envían notificaciones", dice Jarrow. Piénsalo dos veces: ¿es necesario que esa aplicación de compras te envíe alertas sobre colecciones nuevas?

2. Bloquear Internet y las redes sociales

Incluso sin el zumbido pavloviano de las notificaciones, tener Internet al alcance de los dedos a menudo me tienta a entrar en la vorágine sin fin de mirar videos de animales encantadores y noticias interminables.

"El problema de nuestra interacción con la tecnología es que la emoción de leer el inicio de noticias o efectuar una búsqueda no desaparece con el tiempo", explica Hadlington.

Entonces, decidí dejarlo por completo. Descargué un programa para  bloquear todas las redes sociales y otro para  bloquear Internet por completo. Me sentí muy bien al no poder acceder a Facebook en las horas de trabajo: el hecho de tratar de cargar Facebook sin éxito de a poco redujo mi hábito de revisar el inicio de noticias al primer signo de aburrimiento.

Sin embargo, aunque los programas son ideales para trabajos de proyectos que evitan el uso de Internet, mi trabajo está relacionado con Twitter y, por ende, Internet. Como solución para todos los días, "usa tus programas en pantalla completa para concentrarte exclusivamente en la actividad que estás haciendo", dice Jarrow. Además, existen programas de procesamiento de texto diseñados para  hacer precisamente eso.

3. Probar el botón de Bluetooth

Tenía grandes expectativas sobre Saent, una aplicación con un botón conectado a Bluetooth que prometía maximizar mi productividad. El truco está en que vincules una indicación física (oprimir el elegante botón táctil de gran sensibilidad) con el inicio de un período de trabajo libre de distracciones en tu computadora, seguido de un descanso cronometrado. Se basa en la  técnica Pomodoro sobre la administración del tiempo, pero es posible que la división sistemática de proyectos en fragmentos de tiempo no se adapte a todos los estilos de trabajo.

"Que este método funcione depende de la industria y las diferencias individuales. Algunas personas no pueden bloquear todas las distracciones [durante un período de concentración]", explica Hadlington.

Algunos días, podía concentrarme por más tiempo que otros. En esos días, no quería un recordatorio de que se había terminado mi sesión de concentración.

4. Organizar los emails antes de responder

Recibo aproximadamente 50 emails al día, menos de la mitad que el oficinista promedio. Generalmente, los emails demandan más atención porque, como le dijo el psicólogo Larry Rosen a  FastCo Design, la accesibilidad de los emails combinada con la imprevisibilidad de su contenido "estimula los circuitos de 'búsqueda' de nuestro cerebro", lo cual hace que autointerrumpamos las tareas para revisar los emails, un promedio de 74 veces al día,  según un estudio.

Entonces, ¿qué sucedería si organizaba mi bandeja de entrada para que solo pudiera ver emails de alta prioridad? Si bien Gmail tiene buenos filtros que resaltan los mensajes que considera importantes y reúne todo lo demás en carpetas de promociones, actualizaciones o notificaciones de redes sociales, Jarrow sugirió otra herramienta poderosa: un programa para filtrar emails, como  Sanebox. Sanebox detecta lo que un usuario considera importante y oculta todos los demás emails para leerlos más tarde.

Ahora me estaba acercando a la raíz de mi distracción digital: una sobrecarga de información de numerosas fuentes. Optimizar mi bandeja de entrada para resaltar los emails "importantes" me ayudó a reducir el tiempo que dedicaba allí. Para readaptar mi hábito de revisión de emails, Hadlington sugirió fijar horarios específicos para los emails: a las 9 a.m. y al mediodía, inspeccionar y marcar aquellos que requieran una acción y enviar respuestas en una sesión (breve) al finalizar la jornada laboral.

5. Aprovechar las aplicaciones de tareas pendientes

Mi último experimento (y el más efectivo) se basó en medidas positivas. En lugar de aplicaciones para prevenir la distracción, buscaba aplicaciones que alentaran la dedicación. En otras palabras, una aplicación de listas de tareas pendientes, como  Todoist o Any.do, que ofrece formas sencillas y completas de apuntar tareas y desglosar proyectos importantes.

"Generalmente aceptamos las tareas que nos llegan, pero si miras la lista, ofrece un contexto de lo que deberías hacer. Ese es el poder de la lista de tareas pendientes", señala Jarrow.

Para controlar las distracciones digitales, es necesario desarrollar hábitos nuevos que disminuyan las autointerrupciones. "No hace falta que respondas cada email al instante o que atiendas el teléfono cada vez que suena. La tecnología está allí para tu comodidad y beneficio", afirma Jarrow.

Después de todo, al terminar un largo día donde empleas la tecnología para canalizar tu atención, no hay nada como llegar a casa y navegar en Internet para ver mantarrayas desayunando  o tu película favorita  on demand.

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