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CONVERGE | Tecnología

Mi desintoxicación de Facebook de cinco semanas y lo que aprendí

25 de junio de 2018

Tomarse un descanso prolongado de Facebook es una experiencia más fácil y gratificante de lo que crees.

 

Por: Jessica Roberts

Tomé la decisión en el baño, como tantos momentos importantes de mi vida. Literalmente me estaba mirando en el espejo cuando de repente me di cuenta de algo: tenía que recuperar mi tiempo. Tenía que dejar Facebook. Durante el mes siguiente, me desconecté de la red social más grande del mundo.

En diez minutos, cambié mis fotos de perfil y portada por la leyenda "Nos vemos el mes que viene" y borré la memoria caché. Sin contraseñas, sin memoria. De golpe, ya lo había hecho. ¿No te lo imaginas? Bueno, yo tampoco lo imaginaba antes de esa revelación. Pero durante las últimas cinco (casi seis) semanas, he hecho algo aparentemente imposible: me separé de Facebook.

Aquí te cuento cómo fue.

Al igual que para muchos de nosotros, Facebook es el portal diario de las diferentes y extensas etapas de mi vida. Gracias al método de navegación ingenioso, sin importar adónde me lleve la vida, aún puedo brindar apoyo a mi consejero de la secundaria, ver fotos de excolegas o felicitar a mis amigos de la universidad. Al saber cómo era la vida antes de las redes sociales, valoro el enorme cambio que han traído a nuestras vidas: graduarse, cambiar de trabajo o mudarse ya no implican romper el vínculo con la gente. Ahora, esas transiciones simplemente significan presenciar la vida a una distancia digital. Decir adiós ya no es para siempre.

ENTONCES, ¿POR QUÉ TOMARSE UN DESCANSO?

Porque diez años de uso diario equivalen a muchísimas horas que no siempre me mantuvieron cerca de las personas que quiero. La navegación interminable cada vez me traía menos alegría y más intranquilidad. Las actualizaciones de los amigos de quienes me he distanciado parecen poner de relieve el cambio en nuestras relaciones en lugar de marcar una nueva era. Porque si bien no quería decir adiós, unas vacaciones prolongadas eran necesarias para reevaluar mis vínculos digitales y analizar mi relación con las redes sociales. Y, sinceramente, quería asegurarme de que fuera posible soltar el teléfono.

¿QUÉ TAN DIFÍCIL PUEDE SER?

Mantenerme desconectada fue increíblemente fácil. Quizás porque los beneficios fueron instantáneos y sustanciales. En pocos días, mi productividad y capacidad de atención aumentaron considerablemente. Reemplacé la habitual media hora matutina de pantalla por la pintura, un sueño de hace mucho tiempo. La sensación de realización por haber terminado mi primer lienzo durará toda la vida.

¿QUÉ VOY A HACER CON MI VIDA?

Como sabía que iba a tener el impulso inevitable de revisar Facebook, reemplacé la aplicación por otra de cursos online gratuitos para desviar mi atención y esto también me ayudó a evitar la abstinencia. Cuatro semanas más tarde, ¡soy elegible para un certificado en historia del diseño gráfico!

¿CÓMO ME ENTERARÉ DE LAS NOTICIAS?

¡Me había olvidado de las innumerables formas que existen para enterarme de los acontecimientos del día! ¿Todos esos emails de noticias diarias a los que he estado suscrita durante todos estos años pero nunca leía? ¡Ahora los leo y son fascinantes! ¿El noticiero Nightly News? Empecé a mirarlo. (¿Qué tal, Lester Holt?). Acceder a una secuencia de noticias más lenta y menos personalizada fue un alivio que no sabía que necesitaba.

¿CÓMO ME CONECTARÉ CON AMIGOS?

Lo más sorprendente fue el aumento de llamadas reales de mis amigos. Sin las actualizaciones regulares para "ponerme al día", empecé a tener largas conversaciones por chat con mis amigas, mucho más gratificantes que lo que un corazón o un "Me gusta" pueden ser. Incluso llegaron una o dos cartas escritas a mano, con un "hola" a la antigua que complace y sorprende a los amigos mucho más que los mensajes instantáneos.

Esas conversaciones me obligaron a analizar cómo puedo hacer que mi experiencia online sea más enriquecedora. Creo que todos deberíamos considerar cómo nos mostramos online a medida que maduramos y las plataformas evolucionan. Lo que compartimos es un aporte valioso para aquellos que han enriquecido y le han dado significado a nuestra vida.

Desconectarte no te curará de todas las enfermedades modernas. Sin embargo, durante el tiempo que decidí concretamente trasladar mi atención a otro lugar, se abrió otro mundo. Hasta que me alejé, no comprendía bien las repercusiones mentales de compartir mi atención libremente. Reenfocar mi energía en otras áreas digitales me dio entusiasmo y alimentó mi curiosidad, lo cual fue verdaderamente un regalo para mí misma.

MUY BIEN. ¿POR DÓNDE EMPIEZO?

Si quieres recuperar tu tiempo, te sugiero algunas prácticas estratégicas fundamentales:

1. Avisa: cambia tu imagen de perfil o portada por un cartel que indique que estarás desconectado para avisar a tus amigos que no revisarás Facebook. Con una aplicación de superposición de texto (como  Canva o AfterPhoto) puedes crear rápidamente un perfil donde indiques que volverás en una fecha determinada. Pídeles a tus amigos que envíen un email o llamen por teléfono si tienen noticias importantes.

2. Haz que te resulte difícil conectarte: si crees que sentirás urgencia por revisar las noticias, elimina la aplicación, borra toda la memoria y bloquéala de tu navegador web.

3. No cambies una red por otra: limita la navegación en las redes sociales a una cantidad de tiempo predeterminada o para un uso específico. ¡Presta atención!

4. Reconoce el impulso de revisar las noticias: además, ten un plan para desviar esa energía. Predeterminar el uso de esas nuevas horas libres puede ayudarte a domar a la fiera: en mi caso, opté por dos aplicaciones de jardinería y  Coursera de cursos online.

5. Envía invitaciones de cumpleaños o confirmaciones de asistencia por anticipado: si detestas la idea de ignorar los cumpleaños, usa la pestaña "Upcoming Birthday" y envía tus saludos antes de tiempo y de manera más personal. De igual modo, puedes confirmar tu asistencia a eventos y agregarlos manualmente a tu calendario.

CUÁNDO TERMINA EL EXPERIMENTO

Volver a conectarme trajo una oleada de euforia gracias a la enorme cantidad de notificaciones. La dopamina circulaba por mi cuerpo: ¿qué noticias maravillosas estaba por descubrir? La emoción de conectarme era notoria, casi como en los viejos tiempos.

Cuando dejé de revisar el inicio, recordé algo importante: realmente estoy agradecida por mi anuario digital. Con gusto recogería a cualquiera de mis amigos de Facebook del aeropuerto y sinceramente adoro a sus hijos, sus mascotas y su progreso. Cinco semanas más tarde, estoy segura de que nuestros vínculos originales siempre serán lo suficientemente fuertes para sobrevivir el distanciamiento virtual.

Y los tuyos también.

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