Tecnología

No es ciberacoso, pero...

05 de octubre, 2021

de Common Sense Media

 

En el Mes Nacional de la Prevención contra el Bullying, conoce cómo operan los acosadores online y cómo reaccionar ante ellos.

 

Una estudiante ve a un grupo de chicas que se acercan a ella en el pasillo. Una ha sido su mejor amiga desde segundo grado, pero no conoce muy bien a las demás. Ella las saluda cuando pasan. Todas la ignoran o voltean los ojos, incluida su amiga. Unos casilleros más abajo, susurran entre ellas mientras la miran y ríen tapándose las caras.

 

Si bien todos estamos de acuerdo en que las chicas en esta situación están siendo malas, ¿podemos llamar a esto bullying?

 

Estos escenarios "IRL" (en la vida real) ocurren todo el tiempo y, a menudo, también suceden online. Y aunque los insultos, la exclusión e incluso la agresión frontal no siempre cumplen con la definición técnica de ciberacoso -- tradicional, el acoso a través de herramientas de comunicación digital durante un período de tiempo también hace daño.

 

El mejor remedio para todos estos problemas es la prevención y la educación: enseñar a los niños lo que significa ser amable, respetuoso y un ciudadano digital responsable puede eliminar muchos problemas de raíz. Pero cuando los problemas comienzan, conviene que los padres comprendan lo que está sucediendo y cómo ayudar. Puedes conocer más sobre la seguridad online y los controles parentales en la Cox Digital Academy.

 

Entonces, además del acoso cibernético directo, ¿cuáles son algunas otras razones por las que nuestros hijos podrían sentirse molestos ante el comportamiento online de otras personas?

 

Ghosting. Cuando los amigos dejan de comunicarse online y no responden, se vuelven como fantasmas. Negarse a responder los mensajes de texto o Snaps de alguien es en realidad una forma de comunicarse durante un cambio o un disturbio entre un grupo de amigos. A menudo, en lugar de abordar el problema de frente, los niños simplemente ignoran a la persona apuntada.

 

  • Cómo manejarlo. Ser ignorado es difícil. En lugar de usar el viejo dicho de los padres, "si te ignoran, obviamente no son tus verdaderos amigos", intenta empatizar y validar los sentimientos de tu hijo. Si lo deseas, anímalo a entablar una conversación cara a cara con sus "amigos fantasmas" (ghosters). Si eso te resulta demasiado difícil, sugiérele a tu hijo que no espere respuestas; los ghosters pueden aparecer, pero si no lo hacen, tu hijo tiene la libertad de seguir adelante.

 

Subtuitear. Cuando tuiteas o publicas algo sobre una persona específica, pero no la mencionas por su nombre ni la etiquetas, estás subtuiteando. Por lo general, los subtuits son críticos o directamente agresivos. Dado que en la mayoría de los casos la persona no está etiquetada ni nombrada, es posible que no sepa lo que está sucediendo hasta que alguien le dé una pista.

 

  • Cómo manejarlo. Si tu hijo descubre que alguien lo está subtuiteando, tiene algunas opciones dependiendo de quién sea el autor. Si se trata de un amigo que de repente se volvió contra él, es un buen momento para abordarlo cara a cara. Si se trata de alguien que no conoce bien o con quien tiene un conflicto, es mejor ignorarlo. Participar en una guerra de Twitter (o un conflicto en cualquier otra plataforma) generalmente agrava el problema.

 

Cuentas falsas. A veces, los niños crean cuentas falsas con el nombre de otra persona y usan esa cuenta para causar problemas o lastimar a esa persona. En la mayoría de los casos, no hay forma de rastrear al creador de la cuenta, e incluso si se cierra, la persona puede simplemente crear otra.

 

  • Cómo manejarlo. Lidiar con cuentas falsas puede parecer un juego de whac-a-mole repetitivo y sin solución. Pero un niño que está siendo atacado debe defenderse sin dudarlo, bloqueando y denunciando la cuenta. Los niños también deben hacerles saber a sus amigos lo que está sucediendo para aclarar las cosas y quitarle algo de diversión a la persona que crea las cuentas.

 

Compartir publicaciones y fotografías vergonzosas. Tomar selfies y fotos grupales es una parte normal de la vida de los preadolescentes y adolescentes. Pero a veces los niños se toman fotos entre ellos que, aunque son divertidas en el momento, son potencialmente embarazosas si se comparten libremente o se les escribe algún comentario cruel debajo. A menudo, esto lo hace alguien que piensa que está siendo gracioso o asume que todos entenderán el chiste. Pero las fotos o las publicaciones comprometedoras pueden circular en un abir y cerrar de ojos, por lo que no importan las intenciones, pueden provocar humillación.

 

  • Cómo manejarlo. Es mejor si los niños adquieren el hábito de pedir permiso antes de compartir fotos. Pero eso no siempre sucederá. Hazles saber a los niños el impacto que tendrá la foto en los demás  antes de que la publiquen. Los niños también pueden pedirles a sus amigos que eliminen imágenes vergonzosas tan pronto como sepan que son públicas. Si la imagen ya ha circulado, es posible que no puedan conseguir eliminar todas las copias. Pero puedes asegurarles a los niños que es probable que las personas pasen a la siguiente noticia y las olviden pronto.

 

Rumores. Medios sociales son un lugar perfecto para los rumores, por lo que las mentiras pueden llegar muy lejos antes de que la persona sepa lo que está sucediendo. Y una vez que las noticias falsas se divulgaron, es bastante imposible detenerlas.

 

  • Cómo manejarlo. La reacción de tu hijo depende del tipo de rumor. Si se trata de algo que involucra a otras personas, como un rumor de que tu hijo estuvo con la pareja de alguien y eso ha dado lugar a amenazas, es posible que debas hablar con la escuela para que participe en el asunto. Si el rumor es vergonzoso o hiriente, pero no es probable que cause una pelea, está bien que tu hijo publique una respuesta. Enséñale a responder solo una vez e ignorar los comentarios. De lo contrario, puede refutar el rumor en persona cuando surja y esperar a que todos sigan adelante.

 

Exclusión. Es posible que un niño esté mirando su feed y se detenga de repente al ver una foto de todos sus amigos juntos, sin él. Por lo general, este tipo de fotos no son desaires intencionales. Pero a veces lo son. Y si la persona que publicó la imagen sabe que tu hijo los sigue, hay, como mínimo, un error de juicio.

 

  • Cómo manejarlo. Responder online probablemente no será la mejor idea. Anima a tu hijo a que se acerque a la persona que publicó la foto cara a cara y que le explique que las fotos hieren sus sentimientos. Es mejor si tu hijo puede usar frases con "Yo", como "Yo me sentí realmente herido cuando vi esa imagen..." (no "Creo que eres un idiota"). Si tu hijo puede expresar sus emociones con honestidad, probablemente descubrirá que fue solo un malentendido. Si fue una burla intencionada, entonces tu hijo probablemente debería dejar de ser amigo de la persona que publicó originalmente la foto.

 

Griefing. ¿Recuerdas a esos niños en el patio del recreo que siempre lanzaban la pelota contra otros niños y los llamaban por apodos? Esos niños también juegan videojuegos multijugador. Pero en lugar de arrojar una pelota, matan a tu personaje a propósito, te roban el botín del juego y te acosan en el chat. Online, ese comportamiento se llama "griefing". Si tu hijo juega videojuegos multijugador con chat, se verá afectado por este problema en algún momento.

 

  • Cómo manejarlo. Antes de que tu hijo comience a jugar con extraños anónimos, asegúrate de que sepa cómo denunciar y bloquear a los jugadores que son crueles a propósito. Dile a tu hijo que no se meta en una discusión durante el chat, ya que probablemente no resolverá nada y podría intensificar la agresión. Ciertos juegos tienden a tener un comportamiento más tóxico que otros, así que anima a tu hijo a probar un juego diferente donde sepa que la comunidad es respetuosa y los moderadores no toleran las malas palabras.

 

Discurso de odio. Los adolescentes se enfrentan al discurso de odio incluso más que al ciberacoso. Este tipo de lenguaje es similar al ciberacoso, pero su objetivo es herir a alguien en función de rasgos personales como la raza, etnia, nacionalidad, religión, discapacidad, orientación sexual, identidad de género o sistema de creencias. Y a diferencia de la crueldad persistente del acoso cibernético, puede ser que suceda una sola vez. Incluso si tu hijo no es el objeto de las publicaciones o comentarios, puede sentir el impacto si es parte del grupo objetivo.

 

  • Cómo manejarlo. Si tu hijo se encuentra un discurso de odio online, está bien que publique por única vez una respuesta práctica que lo refute. Pero no debería involucrarse en una guerra de insultos. Consulta con tu hijo sobre el tipo de actitudes que ve expresadas online. Si ve mucho lenguaje hiriente, anímalo a buscar fuentes alternativas, especialmente las de comunidades online de apoyo. Y si es algo realmente doloroso o que hace que tu hijo se sienta humillado, ofrece contra-mensajes contundentes. Si tu hijo conoce a la persona que publicó el discurso de odio, como ser otro estudiante en la escuela, puedes evaluar si debes involucrar a otros (administradores y otros padres). El discurso de odio puede tener consecuencias muy graves en el mundo real, según el contexto y si hay amenazas involucradas.

 

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