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Cómo nuestra perra nos permitió alejar a los niños de las pantallas​

01 de mayo de 2020

Uno de nuestros trucos para padres favoritos (#ParentingHacks).

A veces, podría parecer que se requiere una grúa industrial para alejar a los niños de las pantallas, TV, iPhones o iPads. Pocas son las cosas que irrumpen el trance tipo zombi. Por suerte, tenemos una integrante en la familia muy linda, peluda y muy adorable que entra en esta pequeña categoría de cosas que tienen la mayor probabilidad de romper el hechizo del tiempo frente a la pantalla (McDonald's es una de estas también).

Su nombre es Duquesa y es nuestra retriever de 2 años que tiene una energía infinita y siempre está dispuesta a jugar. Una de las cosas que aprecio de Duquesa es su capacidad para alejarlos de las pantallas que, debido al coronavirus, sucede con mucha más frecuencia. Las horas extra del día permiten mucho tiempo para actividades "extracurriculares" como videojuegos, uso de YouTube y de TikTok, y todo lo que los niños hacen online en esta época.

La mejor distracción

No obstante, Duquesa sirve como una linda distracción de las pantallas y es una manera de regresarlos al mundo real. Las salidas con culpa también son útiles, gracias a comentarios como: "¡Pobre Duquesa! Parece triste hoy porque todavía no salió a pasear". Ese comentario, además de la promesa de un paseo familiar, levanta el ánimo de la familia para levantarse del sillón y que se entusiasmen y tomen aire fresco.

A continuación, mencionamos algunas de las actividades que los niños hicieron con la perra.

  • Spa canino: hora del baño para la perra y una hora de diversión para los niños. Convencerla a que se meta en la tina lleva al menos 10 minutos.
  • Peluquería canina: un rociador, un cepillo y un moño con clip logran una cachorra muy atractiva y muy peinada.
  • Hora de cuentos caninos: los niños practican lectura mientras Duquesa se arrulla para dormir rodeada de una manada de amigos de peluche. Si tiene suerte, los libros acerca de perros son los materiales elegidos.
  • Escondite canino: los niños se esconden y Duquesa tiene que encontrarlos (la esperanza de ganar algún premio, sin dudas, motiva la búsqueda).
  • Repostería canina: no es necesario que Duquesa se ponga un delantal, solo se beneficia de los premios caseros caninos que los niños puedan prepararle.
  • Carreras caninas: un pasillo largo en el segundo piso sirve a la perfección como "pista de carreras", donde los niños corren de un lado para otro mientras Duquesa los persigue. Actividad cardiovascular para todos.

Por último, pero no por eso menos importante, el tiempo para mimos tiene gran prioridad cuando los niños simplemente se acurrucan con ella, le hablan y la tratan como a la beba de la familia que es. Estoy muy agradecida con nuestra hija peluda que sigue cautivando la atención de mis hijos y sirve de distracción de las pantallas.

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