Tecnología

Volver al cuidado personal: cuando una profesora de yoga se convierte en mamá

15 de octubre, 2021

¿Tienes problemas para seguir una rutina diaria para mejorar tu bienestar? Así es como logré priorizar mi cuidado personal.

 

Cuando tienes una familia, el cuidado personal tiende a irse por la borda. En otra vida, fui profesora de yoga; me enorgullecí de mis hábitos y de mi rutina para mejorar mi bienestar. Tenía una dieta de alimentos ricos en nutrientes y a base de plantas finamente seleccionadas, me entrenaba regularmente y todas las noches hacía un ritual en donde bañaba mis pies.

 

Pasaron ya diez años, y aquí estoy a las corridas entre la práctica de fútbol y los deberes con la esperanza de encontrar unos minutos libres para inclinarme sobre la pileta y comer Nutella del frasco con una cuchara... No bromeo.

 

Yo era una de esas personas que juró que nunca comprometería mi salud y bienestar personal después de tener hijos. Pensé que era solo una cuestión de determinación y dedicación, que podía hacerlo todo si realmente lo deseaba. Estaba equivocada.

 

Tener una familia es un trabajo duro y las prioridades cambian: ya no soy el centro de mi propio universo. Pero está bien que así sea. Después de algunos intentos fallidos, encontré un camino de regreso al bienestar. Así es como logré incorporar el cuidado personal a mi vida después de tener hijos:

 

Mi nueva normalidad

 

Moraleja N.º 1: un poco es mejor que nada. Solía pensar que si no tenía tiempo para una clase de yoga de dos horas o para mi súper café con leche medicinal y casero, mejor no haría nada.

 

Cuando tuve hijos por primera vez, establecí expectativas poco realistas. Después de unos meses de intentar y fallar y no poder regresar a mi antigua rutina, finalmente acepté que la vida había cambiado: si quería volver a estar en forma, tanto mental como físicamente, tendría que encontrar una nueva normalidad.

 

Empecé de a poco. Siempre que podía encontrar 10 o 15 minutos en los que el bebé dormía la siesta o mi pareja podía cuidar a los niños, me sentaba y meditaba, o desenrollaba mi colchoneta y hacía algunos estiramientos. Este es un momento ideal para hacer lo que te haga bien a ti, o si necesitas inspiración, hay muchos apps  y  tutoriales de entrenamiento para guiarte.

 

Puede que no parezca mucho al principio, pero dedicar solo 10 minutos al día al cuidado personal hace una diferencia increíble en el transcurso de varias semanas o meses. Pronto, comencé a sentirme mucho más fuerte, más flexible y más tranquila, más como mi antigua yo.

 

Cultiva el espacio

 

Puede ser difícil encontrar la motivación cuando hay un millón de cosas que hacer en cada momento de cada día, desde cumplir con las obligaciones laborales hasta lavar la ropa y preparar la cena para los niños, la lista es infinita. Puede que no tenga sentido detenerse y dedicar tiempo a ti misma cuando están sucediendo tantas cosas; por eso es importante crear un espacio para tu rutina.

 

Busca un rincón de tu hogar o lugar de trabajo y dedícalo a tu propio bienestar personal. Hice un pequeño altar en nuestro porche con ventanales para mi práctica de yoga, con palo santo y una almohada de meditación. Ambienta tu espacio con un difusor de aceites esenciales, luego usa tu teléfono inteligente para atenuar las luces y controlar el termostato mediante un sistema de automatización para el hogar integrado. Si creas un espacio que disfrutas, es más probable que sigas tu rutina.

 

Pero el espacio no es solo físico, también tenemos que darnos permiso para dedicar tiempo y energía a nuestro propio bienestar. Establecer una rutina puede ayudar. Encuentra un momento en el que te sientas cómoda, ya sea a primera hora de la mañana, durante la pausa del almuerzo o tarde en la noche cuando todos los demás duermen.

 

Establece un recordatorio en tu teléfono o reloj inteligente y, cuando se apague, intenta no pensar en si deseas realizar tu actividad de bienestar o no. Piensa en ello como en cepillarte los dientes, es solo algo que debes hacer. Cuando no le damos tantas vueltas, tendemos a llevar a cabo la rutina con mucha más regularidad. Si pasas por alto tu rutina durante algunos días, no seas demasiado dura contigo. Solo vuélvelo a intentar.

 

Conéctate contigo misma

 

Los padres son superhéroes, pero no podemos hacerlo todo solos. Es por eso que tenemos monitores para bebés, ollas de cocción lenta inteligentes, apps para supervisar a nuestros hijos en la escuela. Y afortunadamente, hay muchas herramientas de bienestar que te ayudarán a encarrilarte y mantenerte allí. Una novedad que encontré que me cambió la vida es un espejo inteligente, un espejo bidireccional con pantalla digital que funciona con tecnología informática.

 

Ahora tengo acceso a un sinfín de clases de acondicionamiento físico con la instrucción de expertos y comentarios en vivo, todo desde la comodidad de mi hogar. También puedes unirte a una clase y competir con otros, y medir tu propio progreso personal.

 

Otra buena inversión es un reloj inteligente. Te permite establecer recordatorios, revisar tu frecuencia cardíaca y realizar un seguimiento de tus movimientos a lo largo del día. Además tengo una botella de agua inteligente que me recuerda hidratarme con regularidad.

 

Estos equipos pueden ayudarte a conectarte, pero la conexión más importante es la que tienes contigo misma. Tener una rutina de bienestar no es egoísta, es necesario. Cuando nos cuidamos, somos mucho mejores padres, socios, empleados, vecinos y amigos.

 

El cuidado personal puede llevar un poco de tiempo, pero nos da más energía para que podamos estar presentes durante todo el día. Y para mí, de eso se trata: encontrar formas de agradecer a nuestros seres queridos y disfrutar de los momentos más significativos.

 

Conoce más sobre cómo Cox está creando hogares más inteligentes en la plataforma Smart Stories .

 

Artículos relacionados